En una investigación publicada hoy pro el Diario La Voz aseguran que en 2015, la Lotería de Córdoba giró 213,2 millones de pesos al Ministerio de Desarrollo Social y a la Defensoría de la Niñez, en cumplimiento del fin explícito que justifica la intervención del Estado en el juego de azar en la provincia de Córdoba. Pero resulta que la cifra representa apenas el 16 por ciento de los ingresos netos de Lotería y dos por ciento de lo que, todos los días, apuestan cordobeses y visitantes en los casinos, máquinas tragamonedas y quinielas.
Los fondos reales que llegan a la ayuda social vienen cayendo progresivamente en los últimos años. En 2009, los giros a Desarrollo Social representaban el 33 por ciento de los ingresos netos de la empresa estatal.
En el sitio web de Lotería se publica información abundante y detallada de la recaudación percibida por los diferentes juegos que existen en Córdoba, pero no de cómo se gasta ni de cómo se distribuye el ingreso de esos juegos, sostiene la nota.
En 2015, la Lotería de Córdoba registró ingresos netos por 1.333,9 millones de pesos. Esa cifra es la que “le queda en mano” luego de pagar los premios, girar el canon que acordó con municipios (en el caso de las slots ) y restar el porcentaje con el que se queda CET, la operadora exclusiva de las tragamonedas en la provincia.
De los ingresos reales, el 43,4 por ciento corresponde al producido de la Quiniela, el juego que más recauda y más apuestas genera en la provincia.
Le siguen, en orden de importancia, las tragamonedas, con 23,4 por ciento y después los casinos, que aportaron 177,7 millones de pesos en 2015. Los juegos de distribución y los foráneos, en conjunto, aportan 246,8 millones de pesos, y entre ellos se cuenta la Lotería, el Totobingo, Ra$paguita, Brinco, Telekino, Quini 6, Loto, Súbito y el Toto Bingo cordobés.
De los 1.333,9 millones “limpios”, Lotería informa que envió 204 millones de pesos al Ministerio de Desarrollo Social y 9,5 millones de pesos a la Defensoría. No hay detalle de en qué se gastaron los 1.120 millones de pesos restantes.
La institución estatal tiene 19 salas de tragamonedas habilitadas en 17 ciudades de la provincia, 10 casinos y 2.554 agencias de Quiniela, que venden todos los juegos foráneos y denominados “de distribución”. En 2002 se autorizaron las slots , que le reportan un canon a Lotería.
En 2008, la ley 9.505 creó un nuevo impuesto sobre los premios que ganan los jugadores: 2,5 por ciento de las tragamonedas, dos por ciento de la Quiniela y cinco por ciento de casinos, ruletas, Lotería y Bingo. Pero nada de eso significó un aumento relevante en los fondos de asistencia.
Entre 2009 y 2015, los envíos a promoción social se incrementaron 77 por ciento, muy por debajo de la inflación acumulada en el período, pero muy por debajo también del ritmo de crecimiento del juego de la provincia y de los propios ingresos de Lotería.
En esos seis años, Lotería incrementó sus utilidades netas globales 272,4 por ciento. Las que provienen del canon que recibe de las tragamonedas aumentaron 337 por ciento. Es decir: hubo más plata, pero no fue a promoción social.
En 2015, se calcula que el total de apuestas que hicieron los cordobeses y turistas en la provincia superó los 10.600 millones de pesos.
Si los 213,2 millones de pesos que llegaron al Ministerio de Desarrollo Social (204 millones) y a la Defensoría de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (poco más de 9 millones) durante 2015 se compararan con el total de lo que se apostó (10.600 millones de pesos), el porcentaje es escandaloso: apenas el dos por ciento. El ingreso neto de la Lotería fue de 1.333,9 millones de pesos, que quedan luego de pagar premios, canon municipal y el porcentaje del CET.
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