Carlos Nayi, el abogado que representa a la familia de Franco Amaya, sostuvo que el joven fue asesinado “a quemarropa”.
“Es un día terrible de luto para Carlos Paz y la sociedad toda. Hay una cadena de irregularidades que terminó cobrándose una víctima que tiene nombre y apellido”, dijo a VillaNos Radio 100.7.
Nayi, que estuvo esta mañana reunido con la fiscal a cargo de la investigación, Jorgelina Gómez, afirmó que tanto Franco como su primo Agustín “iban desarmados y no habían evadido ningún control policial”.
“El disparo parte del arma de fuego reglamentaria del agente Bustos, que tiene una antigüedad de 6 meses en la fuerza. La trayectoria de la bala va de izquierda a derecha y de frente, lo que excluye la posibilidad de hablar de evasión. Lo asesinó a quemarropa. Disparó a 30 centímetros”, precisó.
Para el letrado, lo que siguió a ese momento fue una situación “ilegal e inhumana”.
“En el momento inmediato posterior la situación fue abandónica, contraria a la ley. No se desplegaron las actividades necesarias para salvar una vida. El oficial a cargo del control lejos de ayudarlo lo fotografió con su celular impidiendo que su primo o cualquier transeúnte lo ayudara”, señaló.
Apuntó, además, que el control vehicular estaba instalado “de manera irregular. No había señales lumínicas y el uniformado estaba de mano izquierda”.
Sobre el agente que disparó, sostuvo que, “presumió que eran delincuentes por ser de apariencia humilde y no circular en una moto de alta cilindrada”.
Confirmó, asimismo, que la querella pidió “ampliar la responsabilidad no solo al ayudante a cargo si no a los superiores que no ejercieron el control sobre la gente que está realizando los controles vehiculares”.
“Apuntamos a toda la estructura policial hacia arriba, hasta los máximos responsables”, subrayó.
Fuente: La Jornada web
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