Detuvieron al cabecilla de una peligrosa organización de secuestradores que operaba en las provincias de Buenos Aires y Mendoza. Lo anunció la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, acompañada por el secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman, y el jefe de la Policía Federal Argentina, Néstor Roncaglia.
La ministra Patricia Bullrich destacó la labor mancomunada entre la Policía Federal Argentina y la fuerza de la Provincia de Mendoza, afirmando que “acá hay un equipo unido, coordinado e interjurisdiccional trabajando para el desbaratamiento de las bandas de secuestradores y la tranquilidad de todos los argentinos”.
Fue durante una conferencia de prensa realizada en la sede del Cuerpo de Policía Montada, de la cual también participaron el director nacional de Investigaciones, Rodrigo Bonini; el fiscal federal de Mendoza, Fernando Alcaraz, y el titular de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos, Santiago Marquevich.
La detención se concretó ayer en un taller mecánico de la localidad de Luis Guillón, partido bonaerense de Esteban Echeverría. Allí el líder de la organización criminal, de 37 años, realizaba trabajos para “tapar” sus delitos. En el lugar, los funcionarios incautaron dinero en efectivo, celulares y documentación que será vital para el desarrollo de la causa.
“El secuestro que originó esta investigación tuvo lugar el 23 de febrero en la provincia de Mendoza. De los detenidos que hay por el hecho, cinco son policías mendocinos que fueron arrestados por la misma fuerza”, subrayó la ministra Bullrich, en tanto que enfatizó “la continuidad y la persistencia para seguir investigando hasta descabezar totalmente a este red delictiva”.
La pesquisa relacionó tres hechos similares y encontró un patrón. En febrero un grupo de encapuchados había secuestrado a una mujer en la capital de Mendoza. Hija de un empresario, negociaron el pago de un rescate muy oneroso en dos tramos. Por el hecho fueron arrestadas 10 personas.
El mismo “modus operandi” fue detectado en dos casos similares que ocurrieron el año pasado en la localidad bonaerense de Monte Grande. Las víctimas también eran mujeres, hijas de comerciantes conocidos en la zona, y su liberación se produjo tras el pago de un rescate en dos partes.
Tras conectar los hechos, los efectivos de la PFA dieron cuenta de que el líder de la banda hacía trabajos en un taller mecánico, con el fin de tapar su participación en la organización que había sido desbaratada. Con su arresto, se cerró el círculo sobre la red criminal.
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